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¿Buscas editor?

Los llamados agentes tiburones.

Desde que leí el artículo titulado Los agentes tiburón me encantó el nombre que le dieron. Tiene sentido, puesto que un agente (editor, agencia editorial) lo que realmente busca es una nueva presa, un nuevo talento y se alimentan de ello. Es su trabajo.


La función de un agente consiste en recibir manuscritos y encontrar uno que por alguna razón le guste (o, mejor dicho, le parezca vendible). Ese agente cobrará alrededor de un 30% de los beneficios del autor según las ventas del libro, de modo que esencialmente lo que interesa ahí es que la obra sea comercial. Es casi imposible que un agente acepte una novela que él considere poco comercial por mucho que le maraville la historia.


Pero no es nada fácil encontrar entre cientos de manuscritos esa obra que logrará alzarse frente a las demás y alcanzar el éxito. A día de hoy, realmente nadie sabe a ciencia cierta qué va a triunfar y qué no. Prueba de ello son la cantidad de errores cometidos por editores que seguramente siguen dándose de cabezados contra la pared por haber dejado pasar oportunidades semejantes.


  Os comento algunos ejemplos: Carlos Barral (uno de los editores más famosos) rechazó publicar Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, lo cual visto ahora puede parecer una locura increíble. Lo mismo pasó con la novela En busca del tiempo perdido o al mismísimo Camilo José Cela. James Joyce fue rechazado 22 veces y la conocidísima J.K.Rowling recibió más de 10 negativas ante el manuscrito de Harry Potter. El Código Da Vinci fue otra novela que pasó por importantes grupos sin que le dieran la oportunidad, por no hablar de Oscar Wilde que llegó a recibir una carta de un editor donde le comentaba en pocas palabras que su obra era un tostón, básicamente. Y por último quería comentar un caso que siempre me ha puesto los pelos de punta. Se trata del autor John Kennedy Toole; hace algunos años leí su única obra llamada La conjura de los necios y es una novela increíble que recomiendo a todo el mundo. Más tarde me enteré de la historia de esa obra: el autor tardó casi 10 años en escribir la historia y cuando la terminó y envió los manuscritos fue rechazado por todas las editoriales. Finalmente se suicidó a la edad de 31 años. Fue su madre quien, tras la muerte del hijo, convenció a un escritor para que leyese la obra quien se quedó maravillado con la novela y logró que la publicasen. La conjura de los necios ganó el Premio Pullitzer en 1981 y el premio a la mejor novela de lengua extranjera en Francia.


Es una suerte pensar que alguien confió en esas novelas que otros rechazaron y que gracias a ese alguien ahora podamos leerlas. Sin embargo, son muchas las novelas que se habrán quedado en el camino tras recibir algún no. Por eso, desde aquí, quiero aclarar que nadie debe desanimarse por la opinión de un editor, existen muchas más posibilidades, hay más personas que sí confiarán en tu obra. Siempre estás a tiempo de corregir, de pulirla más, de seguir intentándolo.


Y aclarado este punto sobre qué busca un editor y los errores que cometen a menudo, vamos a centrarnos en la función que determinan.


Se supone que un editor hace de intermediario entre el autor y una editorial. Cada día es más importante el editor en la literatura y ya son muchas las editoriales que no aceptan manuscritos si no provienen de una agencia editorial. ¿Y eso por qué? Porque así se aseguran de que ya haya pasado un primer filtro y selección. Saben que si un editor les entrega un manuscrito ese manuscrito ha sido elegido entre otros tantos que no han pasado la criba; de modo que es una forma de ahorrarles trabajo a las propias editoriales.


¿Pero es fácil encontrar un editor que te represente…? Pues no. Es más, yo creo que hoy en día es casi más difícil que encontrar una editorial por tu cuenta. Y ya no hablando de la dificultad, cabe mencionar que en los últimos años las agencias editoriales se han visto tan abrumadas por la cantidad de manuscritos recibidos que han cambiado su política de recepción de originales. La mayoría ahora te piden 100 euros solo por leer tu obra (lo cual no significa que luego apuesten por ti). Entiendo que de ese modo se ahorran trabajo y encima ganan más, debe ser difícil tragarse cien manuscritos para luego encontrar uno que valga la pena. Pero es que se supone que ese es el trabajo del editor: encontrar un pequeño diamante que brille frente a los demás.

  
El hecho de que ahora cobren 100 euros solo por leer una novela está fomentando que la gente se decante por contactar directamente por las editoriales. Y es normal. Porque pensemos que es casi imposible que justo envíes a un editor y que ese quiera aceptar la obra, de modo que lo normal es probar con unos cuantos: pongamos 3 agencias; ¿quién se quiere gastar 300 euros solo en que lean su obra sin garantías de que vayan a representarla? Es un problema, pero también hay que comprender que para ellos todo son ventajas y de este modo pueden trabajar más rápido.


            Por otro lado, en caso de que tengas la suerte de tener un editor, normalmente las funciones de este (aparte de hacer de intermediario con las editoriales) serán de corregir la novela, pulirla, indicarte qué debes hacer, darte su opinión, ayudar en la promoción de la obra, aconsejarte… y sin cobrar por ello (aunque no todos siguen este método). Porque es el trabajo que hace para luego recibir sus frutos a la hora de las ventas. Si un editor te pide dinero por adelantado ¡ten cuidado! (y no me refiero a los 100 euros que piden agencias conocidas a cambio del informe y lectura de la obra).


Y eso es todo lo que yo sé hasta el momento (un poco por encima) de los editores. Espero que me contéis vuestras experiencias en este apartado del camino que lleva hasta la publicación. Un saludo.


4 comentarios:

  1. Has hecho una estupenda entrada. Yo he tenido un agente literario y para nada me pedía el 30% de mis beneficios (era el 20%, aunque sé de algunos que piden menos). En mi caso no me pidieron nada por valorarme la novela, pero también es cierto que una vez que firmé un contrato con ellos mi obra estuvo en muchas editoriales grandes y no llegaron a cambiarme una coma. A pesar de que esperaba que se publicara la novela, está parada desde hace tres años en un cajón, cuando los ángeles no estaban de moda.
    Es una cuestión difícil saber qué desea un editor.

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  2. Gracias por tu opinión, Anabel. No sabía que un editor podía acceder a valorar tu obra y que no llegase a publicarse. Básicamente tenía la equivocada idea de que si un agente aceptaba ya era una garantía de publicación, supongo que todavía es más difícil.
    Entonces esa novela que tienes, ¿hay posibilidades de que intenten publicarla a pesar de que hayan pasado un año?, ¿se sigue intentando? Ya me contarás si lees el mensaje.
    Un besote.

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  3. No puede ser tan dificil, me voy a deprimir.

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  4. Me llamo Carlos y soy de Murcia, hoy en día hay mucho intrusismo en la escritura, parece que todo el mundo es escritor por necesidad, esto es ya un hándicap a añadir para un novel.

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