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Bloquearse al escribir

            Empezaré diciendo que supongo que el hecho de bloquearse a la hora de escribir es algo que nos ha ocurrido a la mayoría de los mortales. Y en cuanto a esa pequeña excepción que se libra de ello, ¡afortunados sean! Porque, francamente, es una de las peores sensaciones que he vivido dentro del mundo de la escritura.

            Ese bloqueo mental se reconoce cuando tienes una hoja en blanco frente a ti y empiezas a escribir cientos de frases que finalmente acabas borrando o cuando, sencillamente, no empiezas a escribir ni una sola palabra y te quedas un buen rato embobada mirando la nombrada hoja en blanco.
            También puede ser que lleves un buen trozo de tu novela escrito y que de pronto te bloquees y no sepas como continuarla a pesar de saber tú mismo/a qué es lo que ocurrirá a continuación. Pero no es tan fácil trasladar nuestros propios pensamientos en palabras sobre el papel y a menudo no tener una escena específica clara puede provocar un largo bloqueo del que es difícil salir.

            Personalmente, me he dado cuenta de en qué momentos específicos me suceden estos horribles bloqueos. En mi caso suele ser en dos ocasiones: o bien surge durante la introducción de la historia (presentación de personajes, de argumentos, prepararlo todo para que luego el nudo tenga consistencia, etc) y normalmente me ocurre porque es la parte más densa y quizá aburrida de la historia (me entra ansiedad siempre por ir al grano, vamos) De modo que si supero esta fase sin problemas ya no aparece ningún tipo de bloqueo durante el nudo, momento en el que la historia va tomando más forma, aparece la acción y se vuelve más interesante. Sin embargo, al llegar al desenlace, vuelvo a recaer, ¿y esto porqué si es justo la parte donde ya surge el boom de la historia?, pues porque es difícil escribir un final. El final de una novela es muy muy muy importante. Una historia puede ser perfecta, con un desarrollo impresionante… pero si el final es una decepción, a casi todos los lectores termina pesándoles más que la propia historia en sí; lo cual es lógico teniendo en cuenta que el final de una historia es el recuerdo más fresco que te queda de ella y que en casi todas las novelas la cuestión en plan simple suele ser esa: llegar al final y averiguar cómo acaba todo.

            Fuera de mi experiencia personal, he conocido a bastante gente que sufre estos bloqueos y habitualmente se ha dado el caso de que también les ocurría en la parte introductoria o cuando se acercaban a ese ansiado final.

            No creo que exista ningún método efectivo para superar ese bache, pero aconsejaría algunas cosas que a mí me han ayudado en esos momentos:

–Tómate tu tiempo: si necesitas guardar una historia en un cajón durante un par de meses, no pasa nada. Siempre puedes sacarla, releerla y verlo todo desde otra perspectiva. Nunca te conformes con escribir algo que no te haga sentir satisfecho ni siquiera a ti mismo.

–Oblígate: si pasa mucho tiempo y ves que tu mente sigue sin responder y no le encuentras salida a la historia, puedes optar por obligarte a escribir. Pueden ser escenas sueltas para las que sí te sientes inspirado o incluso hay gente que escribe el final mucho antes de terminar novela. No hace falta seguir el orden establecido, puede que si desarrollas el resto, ese punto que se te resistía finalmente termine desarrollándose solo.

–No te pases el día releyendo: esto es un problema común (y me incluyo en el saco de aquellos que lo sufren). Tener la horrible manía de releer una y otra vez tu propia historia es una tortura; siempre encontrarás cosas que cambiar, cosas que no te convenzan… y no importa cuántas veces lo releas, seguirán estando ahí. Ser crítico de uno mismo es agotador. Considero que lo mejor (a pesar de que cueste) es escribir sin apenas mirar lo que ya has escrito. Escribir y escribir más. Y finalmente, cuando todo esté terminado, ya llegará ese temido proceso de corrección.
Por experiencia propia he advertido que por culpa de este punto, cada vez que abro el documento Word de la historia pierdo un montón de tiempo (que debería invertir en escribir) a causa de releer y seguir releyendo. Hay que intentar evitarlo.

            Y aquí están todos los consejos que hasta el momento he podido aplicarme a mí misma. Es muy difícil controlar la inspiración y, además, uno se siente muy frustrado y enfadado cuando no logra realizar lo que se propone.
            Así que lo mejor es tener mucha paciencia con uno mismo, calmarse, buscar nuevas formas de inspirarse e intentar no desesperar. 

4 comentarios:

  1. Una entrada muy interesante, me ha gustado mucho. Yo también me incluyo en el bote de las que releen sin censar.
    ¡Besos!

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  2. Pues esta muy bien esta entrada, todo el mundo a tenido alguna vez un bloqueo.

    Besos

    PD: Me gustaria invitarte a mi blog http://letraslibrosymas.blogspot.com/
    Yo ya te sigo ^^

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  3. Magnífica reflexión la que realizas en esta entrada.
    Me gusta leerte
    Un saludo

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  4. Muy de acuerdo con todas tus palabras. Yo he sufrido ese bloqueo más de una vez, y cuando menos lo espero.. chas... llega la inspiración...
    Te sigo :)
    Y me gustaría también invitarte a Mundo Paralelo.
    Un blog sobre cine, libros y música. http://el-mundo-paralelo.blogspot.com/

    Un saludito :)

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