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El problema de las sagas.

            Hablemos de las sagas.
Alargar hasta el extremo una historia se ha puesto de moda (desde hace bastante tiempo) y no solo en la literatura juvenil, sino también en la de adultos.
Últimamente tiendo a huir despavorida de esos libros que no son autoconclusivos en cuanto entro en una librería. Y tengo buenas razones para hacerlo, he aquí porqué:
Tras hacer un análisis de mi pequeña librería he llegado a la conclusión de que solo leo el primer tomo de las sagas (a excepción de casos muy puntuales), quizá la segunda parte y difícilmente la tercera (o cuarta, quinta, sexta... en algunos casos). Esto se debe a que la saga, conforme pasa el tiempo, pierde atractivo para mí, tanto por mis problemas de memoria como por el hecho de que los primeros libros tienden a ser introductorios.
El problema que surge es que si les un libro autoconclusivo y no te gusta, pues no pasa nada. Pero cuando lees el primer libro de una saga que no te acaba de convencer ocurren dos cosas: te quedas con la historia a medias y además siempre tienes el run run de ¿será mejor el segundo?, ¿le sigo dando otra oportunidad? Económicamente se sufre, dado que nunca sabes si arriesgar o no.
Es incluso es difícil hacer una reseña del primer libro de una saga o juzgarlo por ello, dado que no sabes el final, no tienes ni idea del desarrollo principal puesto que, como he dicho anteriormente, esos primeros tomos tienden a ser muy introductorios… para mí empieza a ser un problema tomar una decisión sobre estos libros que han llegado a mi vida de un modo u otro y se han quedado a medias.

Otro problema que tengo con las sagas es mi poca memoria. Cuando un libro sale un año después tengo que hacer un gran esfuerzo por recordar qué ocurrió en el anterior y si hablamos de pequeños detalles que retoman ahí ya me pierdo completamente. Esto hace que quizá no viva las segundas partes igual que las primeras, porque siempre me siento algo… desorientada.
Las sagas que más he disfrutado son aquellas en las que me esperado a que saliesen todos los tomos y finalmente los he leído de golpe. Ahí sí que disfruto con la lectura de varios libros de una misma historia. Pero muchas veces me puede la ansiedad por leer ciertos libros que me entran por su portada o sinopsis y luego pasa lo que pasa.

En otras situaciones ocurre que hay libros que ni siquiera se han concebido en principio con la idea de alargarse. Tal es el caso de Contra el viento del norte ―una novela que me gustó, y mucho―,  cuyo autor Daniel Glattauer no quería escribir un segundo libro ni estaba en sus planes hacerlo, pero finalmente cedió ante la presión de los fans, dando como resultado una novela que no ha gustado a la crítica ―y a mí tampoco― (Además, en parte destroza a su predecesora y ese fantástico final que tenía y la hacía tan especial)


Pero la razón por la que surge todo este debate de las sagas en mi mente es a causa de una de mis últimas lecturas: El prisionero del cielo, de Carlos Ruiz Zafón.
La saga que ha escrito este autor consta de cuatro libros, de los cuales ya hay tres publicados (La sombra del viento, El juego el ángel y El prisionero del cielo). Hasta el momento en sus dos primeras obras los finales habían sido completamente cerrados a pesar de que todos los libros están hilados entre sí. El caso es que a mí me encantaba su modo de realizar esta especie de saga, porque no me quedaba a medias y porque no necesitaba recordar perfectamente el anterior libro para seguir con el siguiente.
Ahora bien, tras leer su último libro me llevé un chasco. El final es abierto, muy abierto. ¿Y ahora qué hago?, pensé. Inmediatamente recordé que desde que salió a la venta el primer tomo de la saga (La sombra del viento), hasta que publicaron el segundo (El juego del ángel), pasaron, ¡atención! 7 largos ―larguísimos― años. ¿Ocurrirá lo mismo en esta ocasión? Porque, poneros en situación, ¿recordaré perfectamente la trama de su último libro dentro de siete años?, ¿es justo que un lector deba esperar tanto tiempo para saber cómo termina una historia? Yo espero que tenga en cuenta que la cosa se ha quedado a medias y no tarde demasiado en editarse el siguiente tomo, pero no sé, no sé, tengo mis dudas.

En fin, he ahí mi problema, que los años de espera se me hacen largos y es difícil saber llevarlo bien sin que la historia pierda emoción a causa del paso del tiempo.

PD: Justo antes de publicar este artículo en el blog acabo de enterarme de que Stephenie Meyer confirma que seguirá con la saga Crepúsculo. Y yo me pregunto, ¿queda algo que explotar de esta saga?, ¿no sería mejor que intentase comenzar un nuevo proyecto con el que enganchar a sus fans?

2 comentarios:

  1. Toda tu reflexión me parece muy acertada y tienes mucha razón o por lo menos coincido contigo en que hay libros que de antemano el autor deja un final demasiado abierto, no hay duda que quiere exprimir y sacar el jugo de la historia...y es casi una tortura esperar años para saber la continuidad y además recordar el anterior. Pero, para mi la excepción la tienen la saga de Harry Potter, se que son juveniles , pero en su dia engancharon a muchos niños a la lectura, asi que ya ves en todo hay excepcciones, y te aseguro que esperaban el siguiente libro con impaciencia .....

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  2. Pff! Harry Potter! Yo era la primera que esperaba cada libro con impaciencia como si no hubiese mañana xD Eso sí es una excepción.
    Pero en Harry Potter no había... paja, la autora no intentaba rellenar, tenía ideas para que cada libro se valiese por si mismo. En su época me encantaron y si hacía falta o no recordaba algo hasta me los releía xD

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